Sukkot: La fragilidad, la brevedad, y la belleza de la vida.

Sukkot: La fragilidad, la brevedad, y la belleza de la vida.

“Mamá, cada día soy mas consciente de lo rápido que pasa el tiempo, de la brevedad de la vida”. Esta es la afirmación que hice hace varios años a mi madre. Se trataba de una buena tarde de invierno y hablábamos por teléfono. Por aquel entonces yo vivía en Lyon, Francia, y mi madre en Córdoba, España. Al otro lado del aparato la voz dulce de la madre, rebosante de amor, y de compasión, me respondió: “Hijo mío qué suerte tienes de haber aprendido esto tan joven. Yo he tardado 60 años en ser consciente de ello”.

La vida es breve, demasiado breve. Hay tanto que podemos hacer, y sin embargo tanto que quedará por hacer. La vida es una obra siempre bella e inacabada. Si hay algo que he aprendido durante esta pandemia es que la vida también es frágil. Toda belleza, todo paraíso lo son.

Brevedad, fragilidad y belleza: eso es sukkot.

Durante 8 días habitamos en una tienda o cabaña, cuya cubierta está hecha de ramas y deja ver el cielo, el sol, las estrellas. Una techumbre frágil que no nos protege de la lluvia y que cualquier bocanada de aire puede arrancar. Una tienda, que decoramos con cariño colgando de ella flores, frutos, y todo tipo de bellos adornos. La sukkah es una vivienda temporal, frágil y bella: la sukkah representa nuestra vida.

La fiesta de sukkot no sólo está cargada de simbolismo, sino que también encierra numerosas enseñanzas. Cuando nos sentamos en el interior de la sukkah y damos la bienvenida a nuestros familiares y amigos, bajo una techumbre frágil, bella y temporal, podemos aprender muchísimo sobre la naturaleza de nuestra existencia, que es frágil, pero también sobre la fuerza de la amistad, la familia y la comunidad.

La palabra sukkah viene de sajaj, atar, entrelazar. El tejado de la sukkah está hecho a base de hojas y ramas entrelazadas entre si, de modo que sirven de cubierta, pero al mismo tiempo dejan ver la luz del sol y de las estrellas. Curiosamente la misma raíz de la palabra sukkah en la forma nitpael del arameo hace alusión a ser iluminados por la inspiración divina. En hebreo comparte también la raíz con Istakel, adquirir sabiduría.

La temporalidad, la fragilidad y la belleza de la sukkah hablan de nosotros, de nuestras vidas, y de nuestras relaciones interpersonales. La vida es demasiado corta y bella y por lo tanto frágil. Nos necesitamos por lo tanto los unos a los otros. El amor y la compasión de los unos por los otros deben trenzarse y construir un tejado bajo el que protegernos, pero un tejado que nos deje al mismo tiempo ver el sol y las estrellas. Juntos nos cobijamos en esta cabaña de la vida y juntos miramos al cielo. Mirar al cielo con una mirada fraterna nos dará la fuerza, la luz y la inspiración para superar los retos de cada día con sabiduría.

La Sabiduría. Pirkei Avot dice: “¿Quién es sabio? Aquel que aprende de todos” (Pirkei Avot 4:1) Juntos podemos alcanzar la sabiduría para entender que todo nos viene de lo alto, y que el Creador quiere que seamos felices. Dice el salmista: “Y tu serás feliz en este mundo, y prosperarás en el mundo venidero” (Salmo 128). Esta es la sabiduría de la sukkah: construir juntos una cubierta de paz (sukkat shalom) que nos permita ser felices aquí, siendo conscientes que esta vida es breve, bella y frágil. Ser felices, y sabios llenos de esperanza, porque al pesar de la fragilidad y brevedad de la vida, no olvidamos que prosperaremos en mundo venidero.

Decía Henri Frédéric Amiel: “La vida es tan corta que ni la felicidad ni el bien deben posponerse”. Vivamos la felicidad y el bien de cada día como un tesoro único e irrepetible. Que la plena consciencia de la brevedad, la fragilidad y la belleza de la vida sean un camino para dar gracias por todo lo bueno que tenemos, y una esperanza en que lo malo también pasará. Que este tejado que construimos juntos fraternalmente sea una sukkah de paz en la que disfrutar de cada día y en la que esperar en la esperanza de la promesa del salmista: “serás feliz aquí en este mundo, y prospero en el mundo venidero”.

Hag Sukkot Sameah!!

Rabbi Haim Casas

 

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