Kol Nidrei: el Valor de Nuestra Responsabilidad

Kol Nidrei no anula nuestra responsabilidad. Yom Kipur es una llamada a ser una bendición. 

A cada fiesta judía le acompañan melodías, sabores de recetas de cocina ancestrales, tradiciones, y recuerdos familiares sin los cuales esa fiesta no sería tal. Las fiestas son guardianas de la memoria. Por un lado, una memoria ancestral que nos hace conectar con siglos y siglos, generaciones y generaciones de judíos que han celebrado esa misma fiesta con tradiciones más o menos similares. Por otro lado, la memoria familiar, esos recuerdos de infancia caminando hacía la sinagoga de manos del abuelo. Hay varios momentos en el día de Yom Kipur que la mayor parte de nosotros relaciona con su familia, su tradición y su infancia: las comidas antes y después del ayuno, ponerse bajo el talit de tu padre al escuchar el sonido del shofar en Neilá, y el canto del Kol Nidrei.

Es precisamente ese apego a la tradición y a la memoria, a los recuerdos de infancia; y el cariño por esas melodías sin las cuales nuestras fiestas dejarían ser las fiestas que celebrábamos de pequeños, lo que ha salvado al Kol Nidrei de su desaparición de la liturgia judía. Kol Nidrei es un texto litúrgico escrito en arameo. Su fecha de redacción y su autoría desconocidos, aunque se tiene constancia de su existencia en el período geónico (589-1038 EC).

Su nombre se toma de las palabras iniciales, y significa literalmente “todos los votos». Se trata de una fórmula que anula proactivamente cualquier juramento personal o religioso o prohibición hecha a Dios para el nuevo año recién comenzado. Su finalidad es prevenir el pecado de romper los votos hechos a Dios que finalmente o bien no se cumplen por negligencia o simplemente no se pueden cumplir. No es en si una oración sino más bien una fórmula legal para anular las promesas incumplidas. Sin embargo, el Kol Nidrei, se ha convertido tras siglos de historia en unos de los momentos más populares de la liturgia sinagogal, probablemente por el dramatismo que rodea a su interpretación, así como las bellas melodías que lo acompañan. Estoy seguro de que muchos no serían capaces de imaginar un Yom Kipur sin el canto de tan ancestral fórmula.

La popularidad del Kol Nidre lo salvó de la autocensura, pues desde muy antiguo su recital fue polémico. A los rabinos les preocupaba que una vez que se supiera comúnmente que los votos estaban sujetos a su posible cancelación anual, la gente sería mucho menos cautelosa a la hora de hacerlos. Igualmente causó ciertos problemas con la población no judía. Una liturgia dedicada a anular votos y promesas podía generar desconfianza en la palabra dada por un judío, pues este podía romper su compromiso simplemente recitando tan polémica fórmula.

La conveniencia o no del Kol Nodrei fue a menudo sujeto de discusión en los círculos de especialistas en liturgia y no fueron pocos los que abogaron por su reforma o incluso desaparición. En el siglo XIX, Abraham Geiger, uno de los padres del Movimiento Reformista, intentó sin éxito eliminar el Kol Nidrei del libro de oraciones; años mas tarde a mediados del siglo XX Mordecai Kaplan, fundador del Movimiento Reconstruccionista, lo volvió a intentar y también fracasó. Son tan sólo unos pocos renglones en la vasta liturgia del Día del Perdón, pero sin ellos se rompería el hilo de la memoria… Esta fiesta ya no sería tal…sería como pedir a un veneciano que celebrara un carnaval sin máscaras.

Pensar que Kol Nidrei nos libera de nuestros compromisos adquiridos con nuestro prójimo es un error.  Como nos recuerda la Mishna, Yom Kipur sólo perdona las ofensas cometidas para con Dios, no las ofensas para con nuestros semejantes, en este caso sólo somos perdonados si reparamos el daño hecho y pedimos perdón al ofendido (Mishna Yoma 8:9).

Kol Nidrei es un bálsamo que cura la profunda herida que nos infringimos en nosotros mismos al hacer un mal uso de nuestra palabra. La palabra tiene el poder de crear, el mundo fue creado a través de la palabra. Pero la palabra también destruye. Cuando articulamos una promesa y no la cumplimos no es que estemos ofendiendo a Dios, Dios conoce lo más profundo de nuestra alma…Nuestro incumplimiento no es una sorpresa, sino que herimos nuestra alma creando una brecha entre nosotros mismos y HaShem, el Nombre, la Palabra por excelencia. En Yom Kipur se nos ofrece la posibilidad de curar esa herida, de salvar esa brecha. Pero nada, nada puede liberarnos de nuestro compromiso, de nuestra responsabilidad con respecto a los demás.

No puede existir fórmula alguna que justifique el mal causado por no guardar nuestra palabra pues lo contrario sería decir que no somos responsables de nuestra acciones y omisiones. Y si algo nos enseña el judaísmo es que todos somos responsables de todos.

Rabbi Elazar ben Shammua decía: “La tierra descansa sobre un pilar: el justo, tal y como está escrito: “El justo es la fundación del mundo” (Proverbios 10:25).” (B. Haguiga 12b)

El mundo se sostiene gracias a nuestras buenas acciones. Son nuestras buenas acciones las que sustentan toda la sociedad. Si nuestra palabra no valiese nada, si pudiera anularse con unos simples versos en oración, nuestro compromiso se desvanecería y con el todo lo que nos rodea. Fuimos creados btzelem Elohim, a la imagen de Dios, esto es somos co-creadores, corresponsables. Es por ello que cada judío tiene un deber, un deber que incluye no sólo el servicio a nuestro pueblo, a nuestra sociedad sino a todo el mundo. Trabajamos por un mundo mejor a través de nuestro compromiso por la verdad, la justicia y el bien común.

Ser judío es ser una bendición para los demás. Eso es lo que Dios le dijo a Abraham hace 4000 años: «En ti serán benditas todas las naciones de la tierra” (Génesis 12:3). Ser judío no consiste en encerrarse en uno mismo y estar continuamente en una sinagoga pidiendo bendiciones, ser judíos es ser una bendición para los demás.

La vida judía no es la búsqueda de la salvación personal a costa del bien de los demás. Es un deseo incansable de transformar el mundo en un lugar más agradable para todos, en un lugar en el que invitar a Dios a sentirse como en casa.

Ninguna oración o fórmula puede liberarnos de nuestra responsabilidad, más bien al contrario: la oración en general y la oración de Yom Kipur en particular son una llamada, nuestra llamada a ser una fuente de bendición para todas las familias de la tierra, sin excepción.

Rabbi Haim Casas

La Sinagoga Abierta. Córdoba. 

 

 

 

 

 

1 Comentario

  1. Jorge Eduardo Guerrero Silva

    Que Belleza y que gran alimento para mi alma leer El Valor de Mi Responsabilidad.

    Loved it ❤️ A very inspirational and beautiful Yom Kipur pray.

    Thank you for sharing! Abrazos!

    Responder

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