El Celo por la Justicia y los Derechos Humanos

El Celo por la Justicia y los Derechos Humanos
Rabbi Elli Tikvah Sarah
 
EUPJ Pride Shabat, 3 de julio de 2021, 23 de Tamuz 5781
 
(Texto traducido por Rabbi Haim Casas)

 

Shabat shalom a todos. Es un honor y un gran placer haber sido invitada a hablar hoy en este primer oficio matutino de Shabat con motivo del Pride Shabat de la EUPJ, la Unión Europea del Judaísmo Progresista.

Me gustaría aprovechar esta oportunidad para expresar mi más sincera solidaridad con todos aquellos que viven en países donde las personas LGBTQ + no cuentan con la protección que ofrecen las leyes de igualdad y que sufren abusos y persecuciones homofóbicas y transfóbicas, tanto por parte de las autoridades como de parte de la sociedad.  Voy a hablar de mi experiencia en Gran Bretaña con la esperanza de que el viaje hacia la igualdad y la inclusión, tanto en la sociedad en general como dentro de la comunidad judía, pueda servir de inspiración a otros en la medida de lo posible.

Quiero comenzar rindiendo homenaje al primer rabino gay de Gran Bretaña, el extraordinario rabino Lionel Blue, zichrono livrachah. Que su recuerdo sea para la bendición. Rabbi Lionel Blue fue mi tutor durante mis cinco años de formación rabínica en Leo Baeck College y el rabino que confirió la ordenación rabínica. Lionel vivió su vida como un hombre gay cuando la homosexualidad todavía era ilegal. Compartió su sabiduría y conocimientos únicos como judío gay y rabino, con motivo de su intervención “Ser religioso y gay” ante el Movimiento Cristiano Gay en 1981.

Hoy, siento la pérdida de Lionel y también la pérdida de Sheila Shulman. Cuando las dos recibimos s’michah el 9 de julio de 1989, nos convertimos en las primeras rabinas lesbianas del mundo. Lamentablemente, Sheila murió en 2014, solo unos meses después de que se celebrara el 25 aniversario de nuestras ordenaciones con una conferencia especial en Leo Baeck College.  Zichronah livrachah – Que su recuerdo sea para la bendición.

Hoy es una magnífica ocasión para reconocer nuestras pérdidas, los continuos desafíos que enfrentan las personas LGBTQ + que aún sufren discriminación y persecución, y también para celebrar. Porque hoy más del 20% del rabinato progresista en Gran Bretaña es LGBT + y los judíos LGBT + ahora tienen un hogar dentro de la comunidad judía progresista británica. Entonces, ¿cómo se ha producido este enorme cambio?

Desde que la Ley de Delitos Sexuales de 1967 despenalizó los ‘actos homosexuales’ entre dos hombres mayores de 21 años con consentimiento en privado, los cambios legales en Gran Bretaña durante los últimos 50 años han dado como resultado la equiparación de la edad legal para el consentimiento en las relaciones, el matrimonio igualitario para todos y que las personas Trans pudieran reflejar su identidad de género y su nuevo nombre en el registro. Pero no olvidemos que estos cambios legales en diversos países sólo han sido posible porque las personas LGBT + participaron en una lucha por el pleno reconocimiento de los derechos humanos, lucha que comenzó en el histórico bar Stonewall en Greenwich Village, Nueva York, cuando la clientela gay inició un motín el 28 de junio de 1969, en respuesta a una redada policial y al continuo acoso policial.

En la década de 1970 y principios de la de 1980, el activismo tomó la forma del Frente de Liberación Gay, fundado en 1972, por un lado, y el Feminismo Lésbico, por el otro. Fue el feminismo lésbico el que puso la «L» en lo que luego se convirtió en LGBT. Para las lesbianas en Gran Bretaña como en cualquier otro lugar, nuestra lucha por la liberación no tenía una dimensión legal, pero sin el desafío de las feministas lesbianas al patriarcado, y a lo que la escritora y poeta feminista lesbiana judía Adrienne Rich llamó ‘heterosexualidad obligatoria’, la existencia lesbiana habría permaneció invisible.

A finales de la década de 1980, la «bandera del arco iris» se desarrolló por primera vez una década antes, proclamó una alianza de solidaridad que abarcaba a personas «lesbianas», «gays», «bisexuales» y «transgénero», de ahí: LGBT, y que abarcaba una pluralidad de identidades. Mientras que la «bisexualidad» desafía los supuestos binarios sobre la orientación sexual, la inclusión de «transgénero» desafía las nociones binarias de género masculino / femenino.

Hemos visto enormes cambios en la mayoría de los Estados democráticos en todo el mundo durante los últimos 50 años y un arco iris cada vez más amplio, extendido aún más, con una ‘Q’ adicional para reconocer a aquellos que son ‘Queer’ y / o ‘cuestionan’ su género y / o sexualidad, y un ‘I’ para reconocer a quienes son intersexuales. Pero no todo son buenas noticias: 71 países continúan criminalizando a las personas LGBTQ +, incluidos 32 países africanos, 23 en Medio Oriente y Asia, 9 países americanos y otros 7 países en Oceanía. Además, aunque no prohibió la «homosexualidad», en 2013 Rusia promulgó la «ley de propaganda contra los homosexuales». El odio a las personas LGBTQ + no solo tiene lugar en aquellos lugares donde la persecución está consagrada en la ley. En los últimos años, el 20 de noviembre ha sido designado como el Día del Recuerdo de las Personas Transgénero en honor a Rita Hester, una mujer transgénero de color, que fue asesinada en su casa en Allston, Massachusetts, EE. UU., El 28 de noviembre de 1998.

Mientras tanto, la creciente igualdad e inclusión en gran parte de las sociedades más progresistas, no llevó automáticamente a un cambio dentro del mundo judío. Para que eso suceda, las personas judías LGBTQ + tuvimos que llamar a la puerta de la vida judía, que es lo que hicimos Sheila y yo en 1984, cuando, miembros del mismo grupo de lesbianas judías, y sin haberlo discutirlo entre nosotras previamente, las dos solicitamos ingresar en el programa rabínico del Leo Baeck College. No puedo hablar por Sheila. Por mi parte, mi decisión de presentar la solicitud implicó el darme cuenta de que para tener la oportunidad de lograr un cambio real, no era bueno ser parte de un marco radical, separado de la sociedad. Necesitaba trabajar para generar cambios desde adentro. Mi forma de hacer esto fue uniéndome a la comunidad judía predominante y haciendo lo posible para contribuir a que la vida judía fuese igualitaria e inclusiva y adecuada para este propósito a fines del siglo XX.

He aquí el recorrido de dos feministas lesbianas. Una vez que Sheila y yo sobrevivimos a la “libertad condicional” durante los cinco años de nuestra formación rabínica y fuimos ordenadas, pronto, hubo muchos más judíos LGBTQ + que ahora sabían que era posible ser rabinos. E igualmente importante, la comunidad judía LGBTQ + fue enormemente motivada gracias a las contribuciones de los rabinos arcoíris.

A modo de ejemplo me gustaría resaltar en primer lugar al Grupo Judío de Gays y Lesbianas, fundado en 1972 como el Grupo Judío Gay; el más antiguo de su tipo en el mundo. Algunas lesbianas, incluida yo, descubrieron el Jewish Gay Group en 1987 después de asistir a una conferencia internacional de judíos gays y lesbianas en Ámsterdam. En ese momento, era un enclave solo para hombres. Pero en poco tiempo, logramos hacernos un espacio para nosotros y agregar «Lesbianas» al nombre. Me siento muy orgullosa de haber dirigido los servicios mensuales de Erev Shabat del JGLG durante esos primeros días, a los que se unió en 1992 el rabino Mark Solomon, un “refugiado” de la federación de comunidades judías ortodoxas del Reino Unido, quien luego hizo una importante contribución a la inclusión de judíos LGBTQ + dentro del judaísmo liberal. Hoy en día, una gran cantidad de rabinos arcoíris dirigen regularmente el servicio mensual de Erev Shabat. Mientras tanto, hace dos años hubo otro cambio de nombre y el JGLG se convirtió en el Grupo Judío LGBT +.

Mi segundo ejemplo es Beit Klal Yisrael, la congregación fundada por el rabino Sheila Shulman y un grupo de amigas lesbianas feministas en 1990 como una comunidad judía inclusiva. Dirigida y alimentada por Sheila con amor durante tantos años, Sheila también educó a muchas personas para que se dieran cuenta de su potencial para convertirse en rabinos, en particular, personas LGBTQ +. Entre estas destaca la rabina Judith Rosen-Berry, quien la sucedió. La actual titular es otra lesbiana, la rabina Anna Posner.

Mientras tanto, mi rabinato particular se ha dedicado a hacer que las principales comunidades sean más inclusivas. Fue un camino rocoso durante los primeros años, pero me negué a perder la esperanza. Comencé a trabajar como rabina de Brighton and Hove Progressive en diciembre de 2000 y hoy BHPS se ha convertido en una comunidad verdaderamente inclusiva, en la que las personas, parejas y familias LGBTQ + pueden participar, contribuir y celebrar sus vidas. Los cambios prácticos que han hecho de la inclusión una realidad abarcan desde ceremonias de matrimonio entre personas del mismo sexo, a bendiciones de bebés para los hijos de personas y parejas LGBTQ +, la opción para que los jóvenes sean neutrales en cuanto al género y se conviertan en b ‘mitzvá (en lugar de bar o bat), la oportunidad de marcar la transición de género de manera judía, y la provisión de baños “all-gender”.

El panorama judío ha cambiado gracias al trabajo de los rabinos y las congregaciones, y también debido al cambio a nivel del movimiento judío liberal en respuesta a la presencia y a las contribuciones de los rabinos del arco iris. Liberal Judaism en el Reino Unido, por ejemplo, ha emprendido un viaje hacia la inclusión, que a su vez ha servido para apoyar y fomentar el cambio en las comunidades. En 2002, LJ estableció un grupo de trabajo rabínico sobre ceremonias del mismo sexo en el que serví y, en los años siguientes, hubo una serie de acontecimientos históricos. En diciembre de 2005, LJ publicó la liturgia del Grupo de Trabajo para las ceremonias del mismo sexo para que coincidiera con la entrada en vigor de la Ley de Asociación Civil. A medida que la Campaña por el matrimonio igualitario ganaba impulso, con el liderazgo de la Conferencia Rabínica, el judaísmo liberal brindó apoyo público al matrimonio igualitario y también comenzó a trabajar con Judios Queer y Trans del Reino Unido. LJ también lanzó otros proyectos: Rainbow Jews (Los judíos del arcoíris), que registra la historia judía LGBT + desde la década de 1950 hasta la actualidad, el proyecto interreligioso Twilight People y Rainbow Pilgrims, un proyecto que explora las experiencias de los migrantes y refugiados LGBT +.

He hablado sobre el desarrollo de la inclusión LGBTQ + en Gran Bretaña en general, y en la comunidad judía británica, en particular, para demostrar que el cambio es posible cuando nos comprometemos a generar cambio.

La parashá Pinjas de esta semana incluye una historia sobre cuando las cinco hijas de Tz’lophjad, un descendiente de Manasés, el hijo de José, le pidieron a Moisés que le pidieran que su padre, habiendo muerto sin hijos, se les permitiera heredar su propiedad. Su petición fue concedida y se hizo una enmienda a la ley para permitir que las hijas heredaran cuando su padre falleciera sin tener hijos. En la parashá doble de la próxima semana, Mattot-Mas’ei, en respuesta a una apelación de los parientes varones de las hijas, la ley de sucesiones se modificó nuevamente con el decreto de que, en estas circunstancias, las hijas solo podían casarse dentro de su tribu para garantizar que su la propiedad del padre permaneciera dentro de la tribu.

No se trataba de una gran victoria para los derechos de las mujeres, sino de un hecho de gran significado, entre otras cosas, porque demostró que la ley podría cambiarse en respuesta a un cambio que se hacía justo y necesario. Con el surgimiento del judaísmo progresista en Alemania a principios del siglo XIX, responder a las llamadas al cambio y a las circunstancias cambiantes se convirtió en un principio clave. Un siglo después, en 1899, Lily Montagu, una de las tres fundadoras del judaísmo liberal en Gran Bretaña y la primera secretaria honoraria de la Unión Mundial para el Judaísmo Progresista cuando se estableció en 1926, resumió la misión del judaísmo progresista en el siguiente principio: “satisfacer las necesidades de la época».

Al centrarme en la narración de las hijas de Tz’lophjad, puedes pensar que estoy evitando la historia menos edificante de Pinjas, el hijo de Eleazar, el hijo de Aarón, con la que se abre la parashá que lleva su nombre; una historia que comienza al final de la parashá anterior, Balak. Esta historia presenta a Pinjas, contándonos lo que hizo cuando al ver a uno de sus hermanos confraternizar con una mujer madianita. Cito: … se levantó de en medio de la congregación, y tomó una lanza en su mano, y fue tras el israelita a la habitación y los atravesó a ambos, al israelita y a la mujer a través de su vientre”. (Números 25:7-8)

Evidentemente, retrocedemos a causa del fanatismo asesino desplegado por Pinjas y por todos aquellos que siguen matando en nombre de Dios. Pero al celebrar el Orgullo hoy, tenemos el desafío de reconocer que el fanatismo no siempre es un impulso destructivo y reconocer el celo por la igualdad que ha impulsado a las personas y las comunidades a participar en la lucha por la inclusión LGBTQ +. Necesitamos ese tipo de fanatismo constructivo. Mientras digo esto, soy consciente de que, como Elisheva Tikvah Sarah bat Y’hudit u’Phi’nchas, los nombres hebreos de mis padres son un recordatorio constante para mí del lado asesino del fanatismo. Sin embargo, aparte de mi herencia paterna, mi experiencia personal de luchar por la igualdad e inclusión LGBTQ +, demuestra que para lograr un cambio, a veces hay que ser un fanático; un fanático de la justicia y de los derechos humanos. Entonces, hoy, mientras celebramos este primer Shabat del Orgullo, demos gracias por todos los fanáticos pioneros y recitemos la bendición que agradece al Eterno por mantenernos vivos, sostenernos y guiarnos hasta hoy:

Baruj Attah, Adonai Eloheinu, Melej ha-olam, shehejeyyanu, v’kiy’manu, v’higi’anu laz’man ha-zeh.

Y digamos: Amén.

Rabina Elli Tikvah Sara

1 Comentario

  1. Walfred Rueda

    Shalom,
    Agradecido con el Eterno de mostrarme la grandeza de su creación a través del judaísmo progresista, lleno de aprendizajes personales y de un importante camino de ayuda, apoyo y cooperación hacia los hombres y nuestros no tan lejanos compañeros tanto animales como demás especies vivas en este mundo. Los LGBTs y judios enfrentamos la discriminación y estigma quizá desde un origen común, por lo que entre mayores derechos positivos haya para los LGBT, las mujeres, las etnias, menor antisemitismo habrá. Gracias por compartir este post. Envío un afectuoso abrazo desde México y cualquier acción en la que pueda apoyar o información que puedan proporcionar me encantaría continuar conociendo.

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